16 ago 2011

Usted


Me presto a dedicarme en tí, a acaparar cada poro de tu ser, y en lienzos de café explayar lo que es usted.



Papiro del más fino cafeto, tus pupilas son
Aquellos que cantan y hablan cual libro de Poe
Me cuentan las noches que has divagado
Y divagan las veces que buscas un pensar
Se pierden en versos olvidados y no callan jamás

Fuego de candor, tus labios son
Vacilan y danzan en tazas de cerámica
Y se engalanan en colores carmesí
Delirantes y exasperantes, me llaman a su andar
Calor emiten en su fría húmedad

Modeladoras de vida, tus manos son
Aquellas que se entrelazan en las mías
Que se sujetan al manjar de queso
Y que acarician la razón
Se esconden entre óleos y pinceles

Límite de la pasión, tus pieles son
Una de un solo color, amaretto de delicias
Otra de manchas, aquella que te arropa en la soledad
Aquellas que me dedico a arrancar entre sábanas
Y que te cubren de misantropía entre la sociedad

Pilares de poesía natural, tus piernas son
Aquellas que escondes en telas duras
Que te hacen ver somo el idílio nunca pensado
Y que cuando se muestran no hay más
Que se quiebran entre gozos y delirios de placer

Estrecho dimínuto, tus cinturas son
Me llaman a tomarte al aire
Y asirte a mi ser, para no dejarte más
Crean locura y desesperación
Caen a tus caderas en perfección
Y sumen a mi pensar en la total perdición

Lugar de mucho mil, tu mente es
En donde filósofos se dedican a jugar futból
Y usted les observa con pasión y desden a la vez
Disfrutando de un licor y un buen escrito
Mientras figuras deformadas y descarnadas se forman
Danzan y desean su atención
Solo unas son dignas de su apreciación
Lugar en donde el músico virtuoso y las poetisas coexisten a la vez
Exquisito e infinito es, su espacio de uno y mil.


Y creo que es por usted sabido
que su mente me llamó
Y su cuerpo me atrapó.

Si no, pues es, creo, un buen lugar para que lo llegue a saber.

1 comentario:

  1. Es sabido por la Panthera Pardus que su mente lo retuvo una vez que llegó y su cuerpo echó raíces en el suyo.

    Es sabido también, que le extraña en el débil recinto.

    Es sabido que le odia, en su defectuoso lugar de mucho mil.

    Es sabido que se vale de anáforas porque lo único que se le extingue son las palabras. Miradas y gestos se quedan flotando en lo infinito tratando de rozarle el rostro.

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