
Esa indeseable acompañante perpetua, que emerje y subyace en la vida de cualquier ente..., pero que prácticamente nadie desea su compañia indómita.
¿Quién querría pasar su tiempo consigo mismo?, nadie soporta su propios pensamientos, los rehuye entre fiestas, amistades y noviazgos, les es imposible su pensar y su razón. Si desean hacer algo o creer en algo, esta predispuesto ha ciertas cosas: primero no lo piensa, si lo llega a pensar no le gusta y por último prefiere seguir el "rebaño" y ser un cordero más; patético.
Segundo, si está con alguien o algunos, no se lo llega a cuestionar, simplemente lo "hace" (pues de que lo HAGA no hay ninguna seguridad), si lo llega ha hacer con previo pensamiento, lo aborrece y desagrada en demasía, pues no hay nada peor para el ente que pensar en el porque de sus amistades o pareja; de nuevo continúa su camino entre rostros esfumables en cinco segundos y noviazgos tan vacíos como el abismo intelectual que posee; su acto se limita a "pasar el tiempo" entre extraños y nada más; patético.
Por último, su "pensamiento" queda relegado en uno sólo. No pensar. ¿"Porqué el pensar me puede llevar a algo bueno"? (la anterior pregunta cuestionada por el ente inclusive con faltas ortográficas), y lo que puede "pensar" es sólo eso, el no hacerlo, pues el llevarlo a cabo lo sumiría en un vórtice de encontrarse consigo mismo, lidiar con su ser y examinarlo, para al final percatarse de que es nada.
Todo lo anterior lo evita de la "mala amiga", esa que persiste todo el tiempo, inclusive en compañia de alguien o de algunos, escondida y bufona, pues es conocedora que no es querida, pero siempre esta ahí; es la soledad. Esos entes que no desean el pensar evitan a toda costa su compañia misma, simplemente no la soportan, ¿quién podría?.
La mal querida esta siempre ahí, entre lazos que parecen irrompibles y aún entre seres que comparten la misma soledad. Ella está ahí, es un escape para los olvidados y los pensantes, es la eterna dama que no abandona, es la alborotada dama de negro en la esquina de un bar nocturno, es la sombra que ronda en las noches con bastón y sombrero, apartado por gusto (a y que buen gusto) de esas compañias vacías y es este ser que entre letras monocromáticas se deleita con ella, pues al final estará ella ahí, acompañante maldita y querida.