27 ago 2011

Genealogía de la "familia"


Familia:

En su etimología: "Grupo de esclavos o siervos del gens, o jefe", que a su vez se deriva de famülus, que significa esclavo.

Núcleo y sostén de la sociedad, parteaguas de la decadencia y estandárte del cariño y unión, que siempre es usado como pretexto para la convivencia y pasatiempo de algún día dominical.

Se establece y conforma de las más bajas y reusadas palabras de "amor paternal", "hermandad"; que quedan en su desambiguación y transmutación a gusto propio. Se asume que el cariño entre hermanos es obligatorio, el cuidado del lazo sanguíneo y "amigos de seno" es instranmutable, que se nace y muere con ello, y se le debe tener ese sentimiento, se quiera o no.

Pero la transmutación a cada gusto es infinita, por ejemplo, si ese hermano(a) comete algún crimen, es OBLIGATORIO prestarle y cuidar de ese ser "querido", alejando y sin tomar ningñun punto tanto ético, como lógico y racional, ya que se nos dice que el día que nos suceda algo parecido, necesitaremos de ese apoyo, ¡Ja!, y se nos ordena a más no poder el soporte moral hacía eso, sin considerar el acto o la magnitud de tal crimen. Eso es hablando a un nivel alto de crimen, pero no se necesita matar o robar un banco, para darse cuenta como es la persona con la que se vive.

Ahora, la tradición familiar, ¡va!, burdo intento de adquirir cariño a base de núcleos y lazos, al igual, sin fudamento, y sobre todo, sin algún fin en concreto. De que sirve el convivir con alguien o algunos, que en el pasar del tiempo, se tornan en nada, se les tiene algún cariño (no amor), solo por aquello que se llegó a compartir una noche de lluvia, un día de salida de padres o en el caminar diario de la escuela a casa. No dijo que no exista ese sentimiento, lo hay, pero como todo, se debe de merecer a juicio propio: la confianza, el respeto, el aprecio, la convivencia, etcétera.

La misma palabra sufrió de cambios y desambiguaciones, hasta transformarla en algo totalmente contrario a su etimología (al parecer), pero sus vestigios de esclavitud y autoritarismo persisten y quedarán, sin importar cuanto cambie la palabra o su connotación.

Por lo tanto, alejo todo aquello a nada, o sólo a aquellos que no son merecedores de tal palabra. Me encierro en ese mundo tan añorado, el de la misantropía, el de la soledad, el del sabor de un buen licor, de una buena lectura, del cariño convenenciero pero sincero del felino, del humo de un cigarro y al del aroma del cafeto y amareto.

Sin resentimientos o venganzas, si algo les debo, se los pagaré, retirandome del seno, viviendo, y no volviendo, al menos no por conveniencia, si no por algún vestigio quedado de respeto y cariño.


1 comentario:

  1. No. Genial su fotografía. Perfecta alegoría de la soledad. (Al menos la que pasa usted y la que yo añoro).

    Apenas hoy llegaba a casa con el hastío familiar por doquier. Intenté escribir algo de ello y sólo conseguí copiar y pegar una frase de la Beauvoir en el espacio "under" porque el fastidio era tan inefable que no me dejó escribir algo concreto.

    Estoy harta del -sabatino familiar-. Estoy tan cansada del autoritarismo impreso en ello y en la gran institución: la familia.

    ¿Cómo va ser posible que extrañe este ambiente?, si lo primero que quiero es irme lejos.

    Mmmmn así como yo no entiendo sus perspectivas ellos no entienden la mía.

    Pero yo sé que usted lo tiene más difícil, ya sabe...el macho lleva la gran responsabilidad en una familia.

    ¡Baaaaah! Patrañas sociales. ¡Que basura! Odio el machismo y la sociedad en sí.

    u___u

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